Tengo un buen psicoanalista.

 

Tengo un buen psicoanalista.

 

Para saber que tengo un buen psicoanalista y que mi psicoanalista es el mas indicado para mi problema y para liberar la solución con mi personalidad hay ciertas formas de averiguarlo y juzgar si la elección de mi psicoanalista ha sido la mas acertada y tengo que seguir con él o buscar un psicoanalista mas cercano al problema que yo tengo.

En primer lugar y mas que fundamental para saber si el psicoanalista que tenemos es el mejor que podemos tener es simplemente la sensación que el psicoanalista nos aporta. Si sentimos que el psicoanalista nos entiende y nos comprende cada vez que hablamos y si creemos que desde que hemos empezado la terapia nos encontramos mejor y cada visita nos sentimos mas positivos y con mas fuerza es prueba suficiente para saber que la terapia esta funcionando y el psicoanalista que tenemos esta haciendo bien su trabajo y esta consiguiendo solucionar nuestros problemas desde nosotros mismos. De la misma manera si nuestra experiencia con el psicoanalista es demasiado distante y las terapias son demasiado intelectuales y muy teórica sin que tengo los resultados deseados, posiblemente es momento de encontrar a un psicoanalista que nos haga sentir mejor para poder mejorar en nuestros problemas.

Tanto un psicoanalista como su paciente tienen que sentir que te apetece trabajar mutuamente y se tiene que crear esta conexión necesaria para llegar lo mas lejos posible en la terapia. Hay que recordar que tanto el psicoanalista como el paciente aprende en cada visita y crecen ambos de forma conjunta durante toda la terapia. De la misma manera durante la terapia nos daremos cuenta que el verdadero responsable de los resultados obtenidos es uno mismo así que la voluntad del paciente hará que sea su propio psicoanalista y el trabajo del psicoanalista será de encaminar y encauzar este resultado de la terapia.

El psicoanalista como saber si es bueno

Existen casos en los que el paciente puede venir una vez por semana durante mucho tiempo y aunque las sesiones comiencen por la timidez y la tendencia a la depresión de los afectados o su inseguridad a la hora de relacionarse, en este tipo de casos puede haber una mejoría amplia al principio de la terapia pero con el tiempo esa mejoría puede estancarse sin notar ver cambios muy grandes en un tiempo amplio. Este tipo de estancamientos pueden producir angustia en el paciente y sentir miedo a que la duración de la terapia se haga crónica y no se avance. En este tipo de casos el psicoanalista debe reflexionar con las forma de encauzar la terapia de nuevo, aunque si la terapia esta demasiado parada y no creemos que podamos seguir es preferible que el paciente se busque otro psicoanalista y descanse una temporada de la terapia que se estaba realizando. Lo normal es que el psicoanalista actúe antes de que eto suceda para poder dar resultados positivos y conseguir que haya una progresión continua en las terapias.