Psicología y el mundo interior.

Psicologos en Madrid. Psicología y el mundo interior. - Psicoanalista en Madrid | Mila Ruiz Para dar noticia de una coexistencia compleja no tenemos otro camino que describirla en sucesión, y por eso todas nuestras exposiciones pecan al comienzo de simplificación unilateral y esperan ser completadas, que se corone su edificio y, así, se las rectifique. La representación de un yo que media entre ello y mundo exterior, que asume las exigencias pulsionales de aquel para conducirlas a su satisfacción y lleva a cabo percepciones en este, valorizándolas como recuerdos; que, preocupado por su autoconservación, se pone en guardia frente a exhortaciones hipertróficas de ambos lados, al tiempo que es guiado, en todas sus decisiones, por las indicaciones de un principio de placer modificado: esta representación, digo, en verdad sólo es válida para el yo hasta el final del primer período de la infancia (cerca de los cinco años). Hacia esa época se ha consumado una importante alteración. Un fragmento del mundo exterior ha sido resignado como objeto, al menos parcialmente, y a cambio (por identificación) fue acogido en el interior del yo, o sea, ha devenido un ingrediente del mundo interior.

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Conflicto y Neurosis. Psicologa y psicoanalista.

La perspectiva del conflicto es vital para la
teoría psicoanalítico, desde su comienzo aparece una pareja antitética que marca la pauta fundamental del discurso analítico. En un principio encontramos la disyuntiva “principio del placer”-“principio de realidad” , luego pasa a “libido objetal”-“libido del yo” y acaba con “Eros” y “Thanatos”. El proceso neurótico
tendría su origen en este par de demandas opuestas originadas en distintos ámbitos de la interioridad del individuo. Se podría entender tanto como un conflicto entre pulsiones o como entre las instancias del aparato psíquico (es de especial importancia señalar
el conjunto de defensas que se articulan alrededor del yo con el
objetivo de preservar la integridad del sujeto frente a la conflictividad que le lleva el asumir su deseo dentro de la dinámica pulsional que se articula en su Ello). El síntoma neurótico sería una suerte de transacción, donde lo reprimido y la represión irían de la mano, siendo un proceso que intenta restablecer un equilibrio de fuerzas.

Fases del desarrollo psicosexual. Psicoanalisis y Psicologia.

En su trabajo, Tres ensayos para una teoría sexual (1905), Freud da cuenta de una teoría elaborada del desarrollo psicosexual. Para Freud la sexualidad abarca la organización total de la libido, y el modelo de fases postula que diferentes órganos, en una secuencia ordenada, entran
en escena unos después de otros. Primero nos encontramos con la fase oral, que se extiende más o menos todo el primer año de vida; su zona erógena es la boca y la satisfacción se liga a la toma de alimento y al chupeteo del pecho materno; se distingue una fase oral temprana (mamar) y una fase oral-sádica (morder). Del segundo al tercer año comienza la fase anal; en este período es fundamental la función de la excreta, y toda la lucha que aparece en
relación con esta función. El juego con los excrementos, el placer
en la retención, al mismo tiempo que la imposición por parte de los
padres de las normas de limpieza, va generando una suerte de
satisfacciones y al mismo tiempo de agresividad con los
progenitores que le exigen control, dando pie a la aparición de
pulsiones sádicas en el niño. Del cuarto al sexto año de vida
aparecería la fase fálica, donde el genital masculino jugaría un
papel fundamental, siempre en relación con perderlo (caso de los
hombres) o con envidiarlo, caso de las mujeres. Luego aparecería
una fase de latencia y con la pubertad volvería a activarse
plenamente la vida sexual, denominando a esta fase gen

La teoría de la libido. Psicología y Psicoanalisis.

 Antes de 1900, Freud hablaba de una energía psíquica de fuentes fisiológicas, esta energía afectiva se caracterizaba como “cantidad de excitación”, Freud puso de relieve de manera cada vez más clara el origen sexual de esta energía de excitación (donde sexual no se reducía al ámbito genital),denominando a esta energía libido. En este contexto Freud
trazó una distinción entre neurosis actuales y psiconeurosis de defensa, las primeras se producían por la acumulación de
excitación sexual, Freud pensaba en una intoxicación por los
productos del metabolismo de sustancias sexuales. En cambio, la
formación de síntomas en la psiconeurosis era debida a la expresión
simbólica de conflictos de la temprana infancia en conexión con el
desarrollo libidinal.