Teoría de la seducción. Psicoanalista Madrid.

Teoría de la seducción. Psicoanalista Madrid.

Psicologa madrid

Durante las últimas décadas del siglo XX, los investigadores han demostrado que una gran parte
de la historia comúnmente recibida del psicoanálisis está compuesta por relatos en su mayor parte
míticos. El más resistente de estos mitos es sin duda el que quiere que Freud hubiera postulado su
teoría de la seducción después de que sus pacientes le hubieran informado de forma repetida, que
habían sido sometidas a abusos sexuales durante su infancia. A continuación, me propongo aclarar
esta historia, que ha sido considerada como un hecho histórico durante casi todo el siglo XX y que
en gran parte sigue siendo percibida como tal.
Según la versión tradicional, durante la última década del siglo XIX, la mayor parte de las
pacientes de Freud le habría dicho que había sido víctima de abusos sexuales en su primera infancia,
actos generalmente perpetrados por sus padres. La continuación de la historia difiere, según si está
basada en la versión estándar o en la versión revisada y corregida adoptada por numerosas
feministas y popularizada por Jeffrey Masson en La Realidad escamoteada, la renuncia de Freud a la
teoría de la seducción. En la versión ortodoxa, se dice que en poco tiempo Freud acabó por darse
cuenta de que muchos de los relatos que escuchaba no eran auténticos, que esas mujeres fantaseaban
y que fue eso lo que le condujo al descubrimiento decisivo de las fantasías infantiles-incestuosos. En
la versión feminista, por el contrario, fue la virulenta oposición de sus colegas, escandalizados por
sus afirmaciones sobre el tema de la frecuencia de los abusos sexuales durante la infancia, lo que
habría empujado a Freud a abandonar su teoría. En un principio atento confidente, habría
traicionado, en un segundo tiempo, a las mujeres que habían tenido el valor de revelarle sus terribles
experiencias de abusos.
Independientemente de la versión elegida, las dos historias son sensacionales, y cada una de ellas
tiene sus fervientes partidarios. Los elementos de base son los mismos, pero sus interpretaciones
difieren sensiblemente. Mi impresión que la mayor parte de la gente sigue sus sentimientos y opta
por Masson y la supresión de la verdad sobre lo extendido de los abusos sexuales sobre las niñas de
la época. Ha llegado el momento de verificar cual es la verdad.
Los artículos publicados por Freud durante los años 1890 así como su correspondencia con su
confidente, Wilhelm Fliess, cuentan una historia diferente. En resumen, las pacientes que Freud veía
alrededor de mediados de los años 1890 no le habían dicho que habían sido sometidas abusos
sexuales durante su infancia. Contrariamente a lo que afirmaría en sus posteriores informes, Freud
escribía en aquella época que sus pacientes “no tenían ningún recuerdo” y le aseguraban “con
vehemencia que no creían” en los traumatismos sexuales en los que él insistía en que habían sido
18 Traducido del inglés por Agnès Fonbonne. víctimas.
En sus líneas esenciales, el episodio puede resumirse así: a primeros de los años 1890, Freud
había llegado a la convicción de que los recuerdos reprimidos de ideas o experiencias sexuales,
infantiles o no, estaban en la raíz de los síntomas de las pacientes que él había diagnosticado como
histéricas. Después, en octubre de 1895, sobre la base de una hipótesis especulativa, optó por una
teoría de la que estaba persuadido que aportaría de una vez por todas la solución al problema del
origen de las psiconeurosis. Así se lo dijo a Fliess, los síntomas histéricos serían exclusivamente
provocados por recuerdos inconscientes de agresiones sexuales sufridas en la primera infancia.
Gracias a la nueva técnica analítica que había desarrollado para exhumar las ideas inconscientes
de la mente de sus pacientes, Freud se aprestó a demostrar la correcto de sus puntos de vista.
Aunque previamente no había informado de ningún caso en el que hubiera descubierto un abuso
sexual cometido durante la primera infancia, Freud, en los cuatro meses que siguieron al anuncio de
su nueva teoría a Fliess, escribió dos artículos (uno de ellos en francés) en los que sostenía que había
sido capaz de “recuperar” recuerdos de experiencias de abusos sexuales precoces en cada una de sus
trece pacientes “histéricas”, a las que se añadían algunas obsesivas. Algunos meses más tarde, en su
artículo sobre “La etiología de la histeria”, hacía una exposición más detallada de su teoría,
pretendiendo haber podido confirmarla en dieciocho pacientes diagnosticadas como histéricos, seis
de ellos eran hombres. Según Freud, los abusos sexuales que había descubierto con la ayuda de su
técnica analítica habían tenido lugar alrededor de la edad de dos o tres años, o incluso antes en algún
caso.
¿Cómo, en tan poco tiempo, había conseguido recuperar de todos sus pacientes experiencias tan
profundamente reprimidas? Aunque pretendía haber incitado a sus pacientes a “reproducir” sus
experiencias infantiles (lo que quería decir con “reproducir” está abierto a todo tipo de
interpretaciones), está claro que los descubrimientos de Freud resultaban por regla general de la
decodificación de los síntomas y de la interpretación analítica de las ideas producidas en sus
pacientes bajo la influencia del procedimiento clínico que utilizaba en esa época. Freud explicaba así
que los síntomas de los pacientes correspondían” al “contenido sensorial de escenas infantiles” de
abusos sexuales que infería en su origen. Su procedimiento analítico, escribía, era análogo al del
experto medico-legal que consigue definir la causa de una herida, “aunque deba proceder sin
ninguna información por parte del herido”.
Tenemos un buen ejemplo en una paciente afecta de tics faciales y de eccema alrededor de la
boca. Sobre la base de estos síntomas, Freud dedujo analíticamente que había sido forzada en su
primera infancia a practicar actos de felación. “Le he dado la explicación”, escribía a Fliess el 3 de
enero de 1897, y cuando ella expresó su incredulidad, él “la amenacé con despedirla” si persistía en
su escepticismo. Evidentemente, el rechazo de sus deducciones era para Freud una prueba de la
“resistencia” de la paciente, que aportaba una confirmación suplementaria de la validez de su
reconstrucción analítica.
Por razones que no están completamente claras y que sería imposible exponer en estas líneas,
Freud, dos años después de haber anunciado públicamente que había encontrado la solución a la
etiología de las neurosis, dejó de creer en ella. Pero, en lugar de que eso le hubiera llevado a poner
en duda la fiabilidad de su nueva técnica de recuerdos reprimidos, intentó explicar sus pretendidos
descubrimientos viendo fantasías inconscientes de los pacientes. Finalmente, en la descripción de
este episodio que publicó en 1925, declaró que sus pacientes (en femenino) habían tenido en esa
época fantasías que expresaban el deseo de haber sido “seducidas” por el padre durante la primera infancia. En el curso de las metamorfosis de la historia, Freud modificó retroactivamente la teoría
que había defendido originalmente a fin de hacer plausible la nueva teoría, suprimiendo por ejemplo
el hecho de que en 1896 había insistido en el carácter brutal de muchos de los atentados sexuales
sobre los que construía su hipótesis. De hecho, la historia paso por un cierto número de fases antes
de convertirse en la versión familiar que encontramos en las Nuevas Conferencias de introducción al
psicoanálisis (1933): “En el periodo en el que el interés principal se había centrado en el
descubrimiento de traumatismos sexuales infantiles, casi todas mis pacientes me decían que había
sido seducidas por sus padres”. (Dicho sea de paso, parece que nadie haya encontrado sorprendente
que haya sido solamente durante ese corto periodo que “casi todas” sus pacientes le hubieran
señalado el haber sufrido abusos sexuales durante su primera infancia.)
Es importante comprender que los informes tradicionales del episodio no precisan si esas
“fantasías de seducción” putativas eran ideas o recuerdos inconscientes que Freud habría desvelado
gracias a su técnica de interpretación analítica. Al contrario, sus informes ulteriores dan la
impresión, de forma engañosa, que la mayor parte de sus pacientes habían tenido en cuenta en esa
época de pseudo-recuerdos de los que eran conscientes. La verdad es que Freud no estaba de
ninguna manera en situación de decidir si sus reconstrucciones analíticas representaban recuerdos
reprimidos de acontecimientos reales o fantasías inconscientes – o incluso, si se diera el caso, de
escenarios llenos de imaginación salidos de su propia mente.
Es un hecho poco conocido que en 1896 Freud, fiel a sus presupuestos teóricos, pretendió haber
conseguido gracias al análisis encontrar en cada una de sus seis pacientes obsesivos recuerdos
reprimidos no solamente de “escenas” de abusos sexuales infantiles sufridos pasivamente, sino
igualmente de abusos sexuales perpetrados activamente sobre un hermano o hermana de menor edad
desde alrededor de los ocho años en adelante. Nunca más volvió a oírse hablar de estos
considerables descubrimientos clínicos, y Freud no hizo ningún esfuerzo para explicar como su
ulterior teoría sobre las fantasías inconscientes podría explicarlos.
Es evidente que estos argumentos refutan tanto la versión de los hechos presentada por Jeffrey
Masson como la historia corrientemente admitida en psicoanálisis, aunque la construcción de
Masson carece también de fuerza por otras razones. En La Realidad escamoteada, Masson sugería
que las razones de Freud para abandonar la teoría de la seducción residían en parte en su deseo de
quedar bien con sus colegas que estaban escandalizados por lo que avanzaba. Esta tesis no se
sostiene, puesto que las afirmaciones de Masson a propósito del ostracismo del que habría sido
objeto Freud por parte de sus colegas son erróneas. Pero está igualmente invalidada por el hecho de
que Freud no hizo partícipes a sus colegas del abandono de su teoría hasta alrededor de siete años
después de haber renunciado a ella en privado. (Masson declara sin razón que “el periodo crucial
para el viraje de Freud sobre el tema de la hipótesis de la seducción” se sitúa “durante los años
1900-1903”. Esta fecha aproximada suprime en parte en intervalo entre el abandono de la teoría y el
anuncio público por Freud de su cambio de criterio, y concuerda con la tesis de Masson. Pero las
cartas de Freud a Fliess demuestran claramente que había ya abandonado totalmente su teoría a
finales de 1898.)
Es de lo más importante subrayar que la historia tradicional del episodio de la teoría de la
seducción es falsa en esencia, aunque haya sido recientemente utilizada en el debate sobre el tema
de la represión de los recuerdos de abusos sexuales infantiles considerados como “recuperados”
decenas de años más tarde. Antes de citar a diestro y siniestro las pretendidas primeras experiencias
clínicas de Freud en apoyo de tal o cual punto de vista, haríamos mejor en informarnos primero de los hechos históricos. De una forma más general, como subraya Frank Cioffi, una reconstrucción
exacta del paso de la teoría de la seducción a la teoría de la fantasía que le sucedió pone en cuestión
el razonamiento que Freud utilizaría a lo largo de su carrera para reconstruir la vida fantástica
infantil y el contenido del inconsciente.

Los comienzos del Psicoanalisis y el psicoanalista

Psicoanalisis madridLos comienzos del Psicoanalisis y el psicoanalista

El primer trabajo publicado de Freud sobre psicopatología, Sobre la afasia, apareció en 1891; era un estudio de este trastorno neurológico en el que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos comunes se pierde como consecuencia de una enfermedad orgánica en el cerebro. Su último trabajo sobre neurología, el artículo, `Parálisis cerebrales infantiles’, fue escrito para una enciclopedia en 1897 sólo por la insistencia del editor, porque en aquel momento Freud estaba más ocupado en las explicaciones psicológicas de las enfermedades mentales que en las fisiológicas. Sus trabajos posteriores se inscriben enteramente en ese terreno, que él mismo había bautizado como psicoanálisis en 1896.

Esta nueva orientación de Freud se dio a conocer por vez primera en su trabajo Estudios sobre la histeria (1893), elaborado en colaboración con el médico vienés Josef Breuer, que dos años después se publicaría con mayor extensión. Se consideraban los síntomas de la histeria como manifestaciones de energía emocional no descargada, asociada con traumas psíquicos olvidados. El procedimiento terapéutico consistía en sumir al paciente en un estado hipnótico, para forzarle a recordar y revivir la experiencia traumática origen del trastorno, con lo que se descargarían por catarsis las emociones causantes de los síntomas. La publicación de esta obra marcó el comienzo de la teoría psicoanalítica, formulada sobre la base de las observaciones clínicas.

En sus observaciones clínicas, Freud halló evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la resistencia, describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos dolorosos o traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente contra la accesibilidad a la conciencia de las experiencias reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se deriva.

Freud propuso seguir el curso de los procesos inconscientes, usando las asociaciones libres del paciente como guía para interpretar los sueños y los lapsos en el lenguaje. Mediante el análisis de los sueños llegó a sus teorías sobre la sexualidad infantil y el complejo de Edipo, que explicaría el apego del niño al progenitor del sexo contrario, junto con los sentimientos hostiles hacia el del propio sexo. Estos planteamientos, que hacían hincapié en la base biológica del comportamiento humano, fueron muy controvertidos.

También la teoría de la transferencia, proceso por el que las actitudes emocionales, establecidas originalmente hacia las figuras de los padres durante la infancia, son transferidas en la vida adulta a otros personajes. El final de este periodo viene marcado por la aparición de su obra más importante, La interpretación de los sueños. En ella analiza muchos de sus propios sueños, registrados durante tres años de autoanálisis iniciados en 1897. Este trabajo expone todos los conceptos fundamentales en que se asientan la teoría y la técnica psicoanalítica.

El mundo médico todavía contemplaba su trabajo con hostilidad, y sus siguientes escritos, Psicopatología de la vida cotidiana y Tres ensayos para una teoría sexual, no hicieron más que aumentar este antagonismo. Como consecuencia, Freud continuó trabajando virtualmente solo, en lo que él mismo denominó “una espléndida soledad “.

Sin embargo, hacia 1906, Freud contaba ya con un reducido número de alumnos y seguidores destacando los psiquiatras austriacos William Stekel y Alfred Adler, el psicólogo austriaco Otto Rank, el psiquiatra estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos Eugen Bleuler y Carl Jung, además del húngaro Sándor Ferenczi, que se unió al grupo en 1908.

  • Reconocimiento internacional

En 1923 se le detectó un cáncer en la mandíbula que precisó de un tratamiento constante y doloroso, por el que tuvo que someterse a varias operaciones quirúrgicas. A pesar de estos sufrimientos, continuó su actividad durante los dieciséis años siguientes, escribiendo principalmente sobre asuntos filosóficos o culturales. Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, Freud se trasladó con su familia a Londres, donde falleció el 23 de septiembre de 1939.

La principal contribución de Freud fue la creación de un enfoque radicalmente nuevo en la comprensión de la personalidad humana, al demostrar la existencia y poder de lo inconsciente. Además, fundó una nueva disciplina médica y formuló procedimientos terapéuticos básicos que, más o menos modificados aún se aplican, en el tratamiento mediante psicoterapia de las neurosis. Aunque nunca conoció en vida un reconocimiento unánime, y ha sido a menudo cuestionado desde entonces, Freud es indudablemente uno de los grandes pensadores del mundo contemporáneo.

Entre otros de sus trabajos habría que destacar Tótem y Tabú (1913), Más allá del principio del placer (1920), Psicología de masas (1920), El yo y el ello (1923), El malestar en la cultura (1930), El porvenir de una ilusión (1927), Introducción al psicoanálisis (1933), y Moisés y el monoteísmo (1939)

  • Teoría psicoanalítica

Las técnicas del psicoanálisis y gran parte de la teoría psicoanalítica basada en su aplicación fueron desarrolladas por el neurólogo austriaco Sigmund Freud. Sus trabajos sobre la estructura y el funcionamiento de la mente humana tuvieron un gran alcance, tanto en el ámbito científico como en el de la práctica clínica.

Fundamentos del Arteterapia. Psicologa En Madrid.

Psicologos en Madrid

Dalley (1987) , plantea que el Arte Terapia se considera como el uso del arte en un contexto terapéutico, siendo lo más importante la persona y el proceso, donde el arte se utilizaría como un medio de comunicación no verbal.
Birtchnell por su parte, ratifica lo dicho por Dalley al decir que; dentro de los objetivos del Arte Terapia se trata más que de lo representado en sí, de la forma en que se ha hecho y el cómo se describe lo que se ha representado. Wood confirma la importancia del proceso al decir que el arte terapia involucra no solo la producción artística sino que también el proceso de elaboración. Se ha hablado de cambiarle el nombre de “arte” a lo elaborado en esta terapia, puesto que el término implica un juicio de valor estético en un contexto donde no es la prioridad, puesto que lo importante es el proceso y su relación con procesos psicológicos, más que el valor estético del producto. Al respecto Ulman dice que las proyecciones espontáneas estimuladas por la terapia artística no son propiamente arte, sino fragmentos vitales de la materia prima de la cual el arte puede evolucionar.

Taverne define el Arte Terapia como un placer y a la vez como un juego, en el cual se busca experimentar con sensaciones y sentimientos que se generan en la persona a partir del material que ha creado. Como lo buscado sería la esencia de la persona, lo más importante es lo que ella vive y “ve” en su creación. Es importante destacar que algunos arte-terapeutas le dan mucha importancia a la obra o producto artístico, diciendo que el arte es un fin en sí mismo, que refuerza el yo incentivando el crecimiento, sin embargo no dejan de lado el promover la capacidad expresiva artística
que coopera con el proceso de crecimiento psicológico.

 

Clasificación por niveles de los test Psicológicos. Psicologa Arturo Soria Madrid

Clasificación por niveles de los test Psicológicos. Psicologa

Tradicionalmente el uso de los test está reservado para los psicólogos, y la mayoría de las legislaciones nacionales e internacionales con respecto al ejercicio de la Psicología lo contemplan de esta manera, no obstante existe una clasificación dirigida a regular este particular:

  • Tests de Nivel I: pueden ser aplicados, corregidos y administrados por profesionales no psicólogos luego del entrenamiento debido por parte de un psicólogo (educadores, psicopedagogos, médicos, etc.), quizás el exponente más obvio de los Test Nivel I son las pruebas y exámenes de evaluación de conocimientos y de selección e ingreso a instituciones educativas.
  • Tests de Nivel II: pueden ser aplicados por profesionales no psicólogos pero su corrección e interpretación debe ser realizada por un psicólogo, como por ejemplo los dibujos de la figura humana, de la familia que realizan los niños en su cotidianidad dentro de la escuela.
  • Test de Nivel III: son de la exclusiva administración, corrección e interpretación de un psicólogo capacitado, suelen ser los test más relevantes y complejos de su área así cómo los de más difícil interpretación y análisis, entre ellos se encuentran las Escalas de Wechsler (WAIS, WISC y WPPSI), el Test de Bender, el MMPI 2 y A, el T.A.T., el Rorschach y las baterías neuropsicológicas (Luria, Halstead-Reitan, K-ABC, etc.)

Clasificacíon general del los test de psicológia. Psicologa Manzanares del Real.

La mayor clasificación de los test se da en dos grandes vertientes:

  • Test Psicométricos: Inscritos desde una corriente cognitivo conductual que parten del supuesto de que las personas son sinceras al responder un instrumento estadístico. Básicamente miden y asignan un valor a determinada cualidad o proceso psicológico (inteligencia, memoria, atención, funcionamiento cognitivo, felicidad, optimismo, tristeza daño cerebral, comprensión verbal, etc.), y se dirigen a actividades de evaluación y selección, como también al diagnóstico clínico, su organización, administración, corrección e interpretación suele estar más estandarizada.
  • Test Proyectivos: inscritos dentro de la corriente dinámica de la Psicología, parten de una hipótesis que pone a prueba la individualidad de la respuesta de cada persona para así presumir rasgos de su personalidad, la actividad proyectiva puede ser gráfica (Bender, DFH Machover, Koppitz, HTP), o narrativa (T.A.T, Symonds, CAT, Rorschach), su uso suele ser más en el ámbito clínico, forense e infantil.

La teoría de la libido. Psicología y Psicoanalisis.

 Antes de 1900, Freud hablaba de una energía psíquica de fuentes fisiológicas, esta energía afectiva se caracterizaba como “cantidad de excitación”, Freud puso de relieve de manera cada vez más clara el origen sexual de esta energía de excitación (donde sexual no se reducía al ámbito genital),denominando a esta energía libido. En este contexto Freud
trazó una distinción entre neurosis actuales y psiconeurosis de defensa, las primeras se producían por la acumulación de
excitación sexual, Freud pensaba en una intoxicación por los
productos del metabolismo de sustancias sexuales. En cambio, la
formación de síntomas en la psiconeurosis era debida a la expresión
simbólica de conflictos de la temprana infancia en conexión con el
desarrollo libidinal.