El aparato psíquico y el mundo exterior. Psicoanalista Madrid 1º parte

 El aparato psíquico
y el mundo exterior

El aparato psíquico y el mundo exterior. Psicoanalista Madrid
Todas las intelecciones y premisas generales que hemos expuesto en nuestro primer capítulo
se obtuvieron, desde luego, por medio de un laborioso y paciente trabajo de detalle, del cual
hemos dado una muestra en el capítulo precedente. Acaso nos tiente ahora examinar qué
enriquecimiento para nuestro saber hemos adquirido mediante ese trabajo y qué caminos para
un ulterior progreso se nos han abierto. Es lógico que nos sorprenda el hecho de que tan a
menudo nos viéramos precisados a aventurarnos más allá de las fronteras de la ciencia
psicológica. Los fenómenos que nosotros elaborábamos no pertenecen sólo a la psicología:
tienen también un lado orgánico-biológico, y, en consonancia con ello, en nuestros empeños
en torno de la edificación del psicoanálisis hemos hecho también sustantivos hallazgos
biológicos y no pudimos evitar nuevos supuestos en esa materia. Continue reading

La represión, el inconsciente y la sociedad. Psicoanalista Madrid.

Es interesante evocar en relación con este primer período, el concepto de represión, porque este concepto va a jugar un rol a través de las distintas etapas de la carrera intelectual de Freud. Cuando Freud encuentra la presencia del inconsciente en el tratamiento de sus enfermos, especialmente en los grandes neuróticos, él se plantea el problema de la génesis de este inconsciente. ¿De dónde viene? Freud, en un cierto número de textos, en la”La interpretación de los sueños”, en la “Introducción al psicoanálisis” y en “Los tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad”, responde que el individuo, desde su nacimiento, está dotado de un conjunto de pulsiones, es decir, de un equipamiento animal. La sociedad en la que ocurre, en la que estamos insertos; esta sociedad, a través de la organización familiar, ejerce sobre nosotros un cierto número de presiones. Se nos va a forzar en el ejercicio de nuestros instintos alimentarios, excréticos, sexuales, y estas presiones de la sociedad, ejercidas por la madre y por el padre, van a ser interiorizadas; Freud dice, incluso, introyectadas por la personalidad en formación, de tal manera que ya no vamos a necesitar más del gendarme parental, que nos transformaremos en nuestros propios gendarmes. En esta interacción de la sociedad con sus presiones y de la naturaleza con sus pulsiones, Freud hace dialéctica sin saberlo, como todos aquellos que se han dedicado a una práctica científica verdadera. Y esta dialéctica hace que Freud supere el nivel del materialismo puramente médico, porque hace intervenir la relación sociedad-naturaleza. Entonces, el inconsciente es, en el fondo, el producto de la represión, es decir, el efecto de este proceso a través del cual la sociedad obstaculiza, por ejemplo, nuestras pulsiones incestuosas, homosexuales e incluso heterosexuales, pero de una manera tal que no tenemos conciencia. El rechazo es, él mismo, un proceso inconsciente, generador del inconsciente. Por lo tanto, el inconsciente no es enigmático para Freud, no es misterioso. Se podría decir que hay inconsciente porque hay sociedad. La base real del inconsciente es la explotación del hombre por el hombre y la represión de las fuerzas vitales que resulta de esta explotación, aunque Freud no hubiera ido hasta ahí.

Conflicto y Neurosis. Psicologa y psicoanalista.

La perspectiva del conflicto es vital para la
teoría psicoanalítico, desde su comienzo aparece una pareja antitética que marca la pauta fundamental del discurso analítico. En un principio encontramos la disyuntiva “principio del placer”-“principio de realidad” , luego pasa a “libido objetal”-“libido del yo” y acaba con “Eros” y “Thanatos”. El proceso neurótico
tendría su origen en este par de demandas opuestas originadas en distintos ámbitos de la interioridad del individuo. Se podría entender tanto como un conflicto entre pulsiones o como entre las instancias del aparato psíquico (es de especial importancia señalar
el conjunto de defensas que se articulan alrededor del yo con el
objetivo de preservar la integridad del sujeto frente a la conflictividad que le lleva el asumir su deseo dentro de la dinámica pulsional que se articula en su Ello). El síntoma neurótico sería una suerte de transacción, donde lo reprimido y la represión irían de la mano, siendo un proceso que intenta restablecer un equilibrio de fuerzas.

Libido del yo versus libido objetal. Psicoanalista y Psicoanalisis.

 En el texto escrito por Freud en 1914, Introducción al Narcisismo, se plantea una oposición entre la libido del yo y la libido objetal. Cuanto mayor es la primera, tanto más pobre es la segunda, y sólo la carga de objetos haría posible distinguir una energía sexual, la libido, de una energía de los instintos del yo. En un principio Freud utilizó el término autoerotismo para indicar esa fase inicial del desarrollo donde la libido está dirigida sobre el propio cuerpo y encuentra satisfacción en la misma zona erógena sin necesitar de un objeto exterior; el narcisismo, por el contrario se trata de libido yoica, de la investidura del yo propio con libido. En los trabajos posteriores
(1920) Freud introduce un cambio: la diferencia entre “autoerotismo” y “narcisismo” pasa a ser la diferencia entre “narcisismo primario” y “narcisismo secundario”. El primero indica un estadio de desarrollo que es anterior a la formación del yo, y cuyo modelo sería la vida intrauterina. Por “narcisismo secundario” Freud entiende la libido retirada de la investidura de objeto.

La génesis del psicoanálisis. Psicoanalistas y psicologos.

El trabajo con la hipnosis demostró bastantes deficiencias; no todos los sujetos eran hipnotizables y muchos de los síntomas parecían retomar después del influjo sugestivo (a esto podemos sumar la mala fama de hipnólogo que tenía Freud). Hubo un período de transición donde utilizó la técnica que denominó Coerción Asociativa, que consistía en establecer una presión sugestiva para que el sujeto recordase, pero pronto comenzó con el método de la asociación libre, donde el paciente se acostaba sobre el diván y declaraba todo lo que se le ocurría sin ejercer ningún tipo de censura sobre ello (regla básica del psicoanálisis). Este desarrollo técnico, junto con la aparición del trabajo La interpretación de los sueños (1900), donde Freud
empezó a diseñar su modelo tópico (la diferenciación del aparato
psíquico en sistemas parciales, consciente, preconsciente e
inconsciente) configura lo que serían los comienzos del
psicoanálisis.