Conflicto y Neurosis. Psicologa y psicoanalista.

La perspectiva del conflicto es vital para la
teoría psicoanalítico, desde su comienzo aparece una pareja antitética que marca la pauta fundamental del discurso analítico. En un principio encontramos la disyuntiva “principio del placer”-“principio de realidad” , luego pasa a “libido objetal”-“libido del yo” y acaba con “Eros” y “Thanatos”. El proceso neurótico
tendría su origen en este par de demandas opuestas originadas en distintos ámbitos de la interioridad del individuo. Se podría entender tanto como un conflicto entre pulsiones o como entre las instancias del aparato psíquico (es de especial importancia señalar
el conjunto de defensas que se articulan alrededor del yo con el
objetivo de preservar la integridad del sujeto frente a la conflictividad que le lleva el asumir su deseo dentro de la dinámica pulsional que se articula en su Ello). El síntoma neurótico sería una suerte de transacción, donde lo reprimido y la represión irían de la mano, siendo un proceso que intenta restablecer un equilibrio de fuerzas.

Diagnósticos, tests, clasificaciones y estadísticas. Psicoanalisis.

Reflexiones

La posibilidad de dar un nombre a una enfermedad, trastorno o problema, el conocimiento para poder establecer un diagnóstico y el protocolo de la elaboración de informes, apacigua la angustia que provoca la falta de saber estructural al sujeto.

Esta intención por nominar y clasificar los trastornos mentales en función de la sintomatología que presentan, regida principalmente por el DSM-IV (y pronto el DSM-V), puede servir de mucha ayuda al profesional que lo utilice para orientar su intervención. Si las catalogaciones y clasificaciones sirven para poder establecer con mayor claridad cuáles son las necesidades educativas específicas, clínicas o médicas de cada sujeto, esta herramienta podría ser de gran ayuda. Sin embargo, cuando su función es la de etiquetar a un conjunto de personas en base a estadísticas reflejadas en un diagnóstico, que determina los protocolos a seguir, donde el medicamento y el test son la base, la parte más importante del problema se acalla. El sujeto que sufre se deja a un lado para medicarlo y estandarizarlo, sin considerar la particularidad que define a cada sujeto, su experiencia vital, su historia y afectos.

El vídeo, cuyo enlace se facilita a continuación, es un claro ejemplo de las posibles consecuencias que puede acarrear  la intención de silenciar el sufrimiento del sujeto mediante clasificaciones diagnósticas o medicamentos, que aunque en ocasiones necesarios, pueden cumplir una función lejana a los intereses del niño o adolescente.  Llegado el momento, será necesario el encuentro con alguien que sepa acoger su particularidad y le ayude a elaborar lo que no puede poner en palabras. El encuentro con un psicoanalista así lo podría facilitar.

 

Enlace a vídeo:  http://www.youtube.com/watch?v=oPgqLWrqeFk

Introducción al psicoanalisis.

Un psicoanalista va cambiando a medida que transcurre el tiempo. A veces una decisión voluntaria que proviene de un cuestionamiento a fondo de su vieja teoría y práctica provoca su adhesión a una nueva teoría que aparece, por lo menos en el primer momento, como la panacea universal para sus males (de analista). Pero esta forma que el cambio tiene de presentarse no es la más frecuente. En general, en los psicoanalistas predomina la idea de ser coherentes con la idea de ruptura.

Rosolato dice que la evolución de un psicoanalista, práctica o teórica, se desarrolla insensiblemente y se comunica après-coup. Cuando una teoría surge en un medio analítico, ya sea como producto de ese medio, ya sea importada, se produce alrededor de este hecho una serie de acontecimientos que van desde las adhesiones más apasionadas a los cuestionamientos más agresivos. Pero en ese debate, en esa lucha, todo el medio analítico se va modificando. De pronto nos encontramos usando nuevas palabras para designar viejos hechos, o hacemos nuevas preguntas o tenemos nuevas formas de escuchar. También reorientamos nuestro interés hacia fenómenos que hasta ese momento no habíamos percibido.

Me interesa discutir con ustedes esta evolución subclínica del psicoanalista, en este caso, de niños. Un profesor de filosofía, Luis Guerrero, decía que cuando surge una gran obra de arte, queda allí plasmada toda la transformación y los nuevos modelos que la sociedad ha creado en ese momento histórico. Pero además, más allá de esa gran obra, podemos seguir los cambios en la vida cotidiana: en los utensilios de uso corriente, en las modas y costumbres. Entonces, la pregunta sería: “¿cuáles son nuestros utensilios ahora?”.

Esta pregunta me obligó a hacer un alto y procesar mi quehacer de todo este tiempo. En esta historia vamos a encontrar, por supuesto, los grandes pensadores en psicoanálisis de niños, quienes  intervinieron e intervienen en nuestro medio psicoanalítico, a saber: Melanie Klein –el origen mismo del psicoanálisis de niños en nuestro país–,  Anna Freud, Winnicott y, actualmente, los analistas de niños de filiación lacaniana.