Arteterapia y los beneficios de las manualidades.

Arteterapia y procesos creativos

Al trabajar con las manos desarrollamos nuestro lado mas creativo y la conexión con el mundo real, esto nos permite aflorar sentimientos profundos  y contribuye positivamente el autoconocimiento, lo cual nos abre las puertas a sentirnos libres y mas extrovertidos a la hora de comunicarnos con los demás. Equilibra nuestro estado de animo y nos hace mas perceptivos y tener mas empatía y autoestima. Todos estos cambios nos dan beneficios psicológicos y motrices.

A la hora de trabajar con nuestras propias manos y manipular y transformar la materia en obras de arte, produce cambios positivos y nos llena de satisfacción y autoestima para nuevos retos.

Afrontar todos estos cambios de forma activa nos aporta mucha experiencia y fuerza para retos que nos surjan en la vida cotidiana y en el día a día.

Siempre mantenga bien presente que lo importante no es la perfección sino sentir placer y satisfacción al realizar la artesanía, y recuperar algunos valores y ponernos en contacto con la materia y la naturaleza.

El arteterapia como proceso de una mejora en nuestra vida normal es fundamental ya que todos estos desarrollos han pasado a un segundo plano en nuestras labores diarias y no tenemos que olvidar que el arte es un proceso gratificante que nos permite tener paciencia y fuerza para los problemas venideros.

No debemos olvidar que el arte estimula ambos lados del cerebro, lo que produce una mejora en los resultados académicos y en la forma en que afrontamos los retos y problemas diarios. El proceso artístico nos aumenta el autoestima, capacidad de expresión y una mejora en nuestras habilidades espaciales.

Arteterapia el proceso creativo.

Arteterapia proceso creativo“El arteterapia es un acompañamiento de personas en dificultad (psicológica, física, social o existencial) a través de sus producciones artísticas, obras plásticas, sonoras, teatrales, literarias,corporales y bailadas. Es un trabajo sutil que toma nuestras vulnerabilidades como material ybusca menos el desvelar las significaciones inconscientes de las producciones que permitir alsujeto re-crearse a sí mismo, crearse de nuevo en un recorrido simbólico de creación en crea-ción. El arteterapia es también el arte de proyectarse en una obra como mensaje enigmático enmovimiento y de trabajar sobre esta obra para trabajar sobre sí mismo.Las intervenciones de artistas, de cuidadores, trabajadores sociales y educadores formados enarte-terápia se extienden en lo sucesivo al campo social y pedagógico y permiten tratar el pro-blema de la violencia contemporánea. El arteterapéuta trabaja en el medio institucional, en eldesarrollo personal, como profesional liberal o asociado, en sesión individual o en grupo.El arteterapia es una simbolización acompañada. Continue reading

Favorecer el proceso creativo para el aprendizaje. Psicologa Madrid

Aprendizaje temprano psicologa madridHabría que destacar algunas condiciones para favorecer el espacio del proceso  creativo necesario para propiciar el aprendizaje:
– Es obvio y necesario partir de la consideración de que todo sujeto es creativo por naturaleza, es decir, es creativo por el hecho de haber accedido al pensamiento. Justamente, para acceder al pensamiento, a la realidad exterior e incluso a la interior, el niño ha ido “creando”, a partir de las personas que le cuidan, un modo de entender el medio ambiente y de
encontrar respuestas al medio y a sus necesidades. Esta disposición creativa que hemos tenido todos, debido a imnumerables circunstancias, puede haberse enquistado, bloqueado, etc, o haber sufrido determinadas sensaciones que han podido hacer derivar su desarrollo en identificaciones demasiado concretas y rígidas. Esta cuestión es decisiva en todo trabajo y, si cabe, aún más en el proceso de aprendizaje: la disposición creativa es consustancial con el hecho de vivir.

– El final de la obra no es lo determinante, sino su proceso de desarrollo, ese tiempo que se emplea en recortar en una imagen exterior (visual, táctil, sonora, de movimiento, etc) una sensación interna, bien responda a una sensación figural o informe.

– La libertad en la expresión es el modo más genuino para el desarrollo del proceso creativo; esta libertad encuentra su forma y su límite en el respeto a sí mismo y al otro. El aprendizaje no se da sin la sensación de la libertad para pensar, para imaginar, para desfigurar la realidad, para jugar y fantasear con lo aprendido. En el sentimiento de la libertad expresiva solo se puede formar en el sentimiento del reconocimiento y respeto del otro.

– El proceso creativo no es un proceso imitativo. El proceso creativo es el movimiento de poner unas cosas en lugar de otras, de jugar con la lógica, de componer lo abstracto, de mirar lo invisible, de decir sin lenguaje, de escribir con la fantasía. La imitación es la alienación de la expresión y la anulación de la subjetividad; es la perversión de lo peculiar, de la identidad, de la lógica emocional. El aprendizaje nunca puede ser una posición imitativa, sino constructiva.

– En el proceso creativo se produce el hecho de poder desligar el sufrimiento de la identidad subjetiva, elevando como mediador la creación y enfatizando, por el hecho mismo de crear, una subjetividad más diversa y sólida.

– En el proceso creativo se dimensiona la emoción sobre la acción, haciendo prevalecer una imagen subjetiva más serena en el encuentro de emociones, generando una identidad más ligada a la diversidad emocional que la acción en sí misma. Se puede decir que en la creación se facilita la posición de “pensar lo que se hace” sobre aquella de “hacer lo que se
piensa”.

– El proceso creativo enfatiza elementos narcisizantes en la fantasía y el pensamiento. El pensamiento es lo que le da forma al “yo” desde el gusto y el recreo por pensar. Fantasía y pensamiento no son cosas tan distintas; se podría decir que la fantasía es el pensamiento pensado y sin él, no es posible el razonamiento del pensamiento. Nadie puede sentirse cómodo en su manera de pensar si no disfruta de su fantasía y si no piensa su fantasía.
Muchos problemas de aprendizaje tienen aquí una causa clara, cuando no sabiendo disfrutar de su fantasía, no pueden tener acceso a las condiciones del pensamiento abstracto.

– Encontrar en el proceso creativo y en la creación una posibilidad de encuentro en la diferencia, viviendo la diferencia como una ganancia en la diversidad del desarrollo subjetivo y no como un límite que me obliga a defenderme permanentemente. Si pensamos en los niños de 3 a 5 años, observamos el placer que tienen de unir y de hacer conjugar lo diferente.

– Encontrar en el proceso de la creación una producción íntima en la extrañeza de lo propio. Éste es uno de los dilemas de todo sujeto: en el esfuerzo de unir lo interno y lo externo, nos vamos encontrando con diferentes sensaciones de no terminar de tener una referencia clara de sí mismo, sino pequeños pedazos que no siempre tenemos la suerte de poder
unir. A veces, lo que creíamos más propio, lo sentimos como ajeno y aquello que parecería muy lejano, de pronto lo vemos como propio de siempre. Justo el proceso de creación viene a permitirnos ese lazo entre lo propio y lo extraño, relativizando la angustia de lo desconocido.

– El trabajo con lo creativo supone conceptuar la realidad que nos ocupa de diversos modos: o La realidad no es sólo lo que se nos da y nos obliga, sino que se construye en función a nuestros modos “peculiares” de vivenciar y manifestar nuestras emociones y deseos. La magia de la realidad es que está compuesta de elementos comunes, pero que son
percibidos y vividos de un modo peculiar. La realidad no es solo lo que vivimos; es eso que nos rodea y nos envuelve, que nos acaricia y nos lastima, nos tonifica y nos debilita; en definitiva, nos da la posibilidad de crearla, de darle sentido, nuestros sentidos. o La realidad es un espacio vivencial, de prolongación de nuestras emociones y, al mismo tiempo, es el espacio de ajeneidad, dado que las cosas nunca son como deberían ser, ni terminan de ser como cada uno quisiese que fuesen. Este malestar es lo que marca el intervalo de la humanización, de la simbolización, desde el esfuerzo por hacer propio lo externo, de apropiarnos de lo interno en la necesidad de representación en el exterior, de articular la frustración que se desprende de la inevitable distancia entre lo que sentimos que debería ser y con lo que nos encontramos. o He aquí lo que determina el gusto por la comunicación y la posibilidad de la inteligencia, de las estrategias de encontrar modos de ser que nos faciliten la sensación de una identidad subjetiva. El ser humano se caracteriza por el intento de “apropiación” de lo que le rodea, de los elementos comunes, del encuentro de la diferencia.
A su vez, en el ser humano, siempre se da un sentimiento de cierta ajeneidad de lo que le rodea; por ello, necesitamos de cierta rutina, de ciertas normas, de ciertos hábitos de vida. El sentimiento de sí es un sentimiento que se va construyendo a lo largo de toda la vida; es en la infancia y más aún en la primera infancia, cuando se le da forma a este sentimiento de sí. Es un sentimiento que siempre está un poco en precario, porque nunca termina de encontrar una correlación exacta entre lo que se siente y lo que se encuentra. A veces, más de las deseadas, nos confundimos y se tiende a las posesiones como muestra del precario sentimiento de sí. o He aquí el beneficio de la creatividad: hallar y prolongar el sentimiento de sí en la creación de nuevos espacios, en la creación de nuevas realidades, de nuevos modos de comunicación, de nuevas imágenes subjetivas y de representación. o Pensemos ahora en qué consiste la realidad. La realidad sería como una moneda, con dos partes inseparables y que una da forma a la otra. En el sujeto, podríamos señalar que esas dos caras son la realidad personal y la social. Por una parte, estaría la realidad social, aquélla que nos rodea, aquélla que intentamos modificar, adaptarnos, de la que nos quejamos, que nos molesta, que ansiamos, que envidiamos y, también, que desconocemos. Por otra parte, tenemos la realidad personal, esto es, esa realidad que sentimos interna y que nos empuja, nos agobia, nos hace sentir, nos hace disfrutar, nos permite pensar, comparar, querer… El encuentro con uno mismo es siempre muy difícil, imposible, ya que el “uno mismo” sólo es ese intento de unidad y de representación continua.

o El proceso creativo permite trabajar con los conflictos. Los conflictos sólo son modos de resolver situaciones internas que sentimos como adversas o contradictorias; por ello, esto supone que hay otros modos de resolver. El conflicto es una solución de compromiso, una solución intermedia entre la imagen interna y su representación externa. Revela cierta frustración en la creación de su realidad, de su representación en el exterior. En este sentido, el conflicto puede pasar a ser una forma precaria de identidad, de tal modo que la acción puede sustituir al pensamiento, argumentando
la acción, en el mejor de los casos, como un modo inequívoco de ser.

– El proceso creativo es un medio excelente de motivación al aprendizaje. La motivación por el aprendizaje está, directa e inequívocamente relacionada, con:

La facilidad para la asociación. La evolución en la maduración de todo niño pasa por la fase necesaria del egocentrismo, en donde el niño tiene que sentir que su imagen individual es necesaria para los demás, recibiendo su existencia como una alegría importante para los demás, para poder pasar a la comprensión abstracta en la que predomina la asociación de diferentes elementos. La abstracción supone la percepción del límite y la concurrencia de elementos para comprender la causalidad de las cosas y la posibilidad de nuevas alternativas. Esto no es otra cosa que la aceptación de la frustración como elemento del deseo. Justamente por ello, se produce el deseo, como la única alternativa para salvar los límites de las situaciones. La simbolización es justo eso, es decir, la mediación creativa para disminuir el malestar y posibilitar una nueva dimensión en la representación exterior. Por ejemplo, qué es si no el juego, sino una puesta a prueba de sus experiencias de realidad, es decir, de sus vivencias en la relación con sus personas de referencia. El juego, imprescindible para todo niño sano, es el “como sí” de su presencia en el mundo y, en la primera infancia, es la única posibilidad de incorporarse a las relaciones con los otros y de aceptar la percepción de los límites; esto es, la experiencia de que no se puede tener todo, ni se tiene todo lo que uno quiere a la mamá, ni al papá, ni los juegos le hacen jugar, sino que el niño tiene que darle vida a los juegos, ni los demás hacen lo que él quiere, etc.

Qué es si no el aprendizaje de la lectura y la escritura; pues aceptar que la palabra está hecha de vocales y consonantes, que una frase no es igual a otra, que las cosas toman otro color a partir de poder ser nombradas; ¿por qué si no, cuando uno tiene una sensación sin palabras, encuentra cierta relajación al poder formularla en palabras? En la lectura, se vive que la lectura le da vida a la frase y que no se puede leer de cualquier forma. Al principio, los niños leen todo seguido, en la pretensión de que todo es un continuo; pero su experiencia de vida les va haciendo ver que no todo es un continuo y que su mamá se enfada y no saben el por qué, o su papá, o no entienden a veces el comportamiento de las personas y, progresivamente, van comprendiendo que el no saber la causa de todo eso, no va a suponer una pérdida en el sentimiento de sí mismo.

Esto, sin embargo, es lo que es causa en muchísimas ocasiones del fracaso en el aula, en el aprendizaje escolar. A veces,
muchas, se tiene el aprendizaje de la lectura pero ésta no le resultacomprensiva. En el aprendizaje de las matemáticas, lo más difícil suele ser el aprendizaje de las tablas de multiplicar y de la división; creo que es debido a que su aprendizaje supone la constatación de que algunas cosas son como son y otras hay que entenderlas,llevándole esto a una defensa de aceptación. Que las cosas tengan un transcurso sin la participación directa del niño, a veces le supone la sensación de irrelevancia y frustración, con la idea interna de debilidad, adoptando la resistencia al aprendizaje como un medio seguro para su identidad precaria. El niño se resiste a aprender cuando su representación está sujeta a identificaciones con significaciones muy concretas y ligadas a ideales narcisistas de los padres, profesores, o, a veces, por la falta de ideales de los padres y pobres significaciones de representatividad en ellos. El aprendizaje en el niño es importante cuando lo nuevo a descubrir, a aprender, viene a cubrir ciertos ideales de los padres y no entran directamente en competitividad con ellos. El aprendizaje cultural, escolar, no es tarea fácil; con el aprendizaje, el niño lleva a lo familiar el gusto por lo aprendido y no el complemento familiar, ni la subsanación de frustraciones paternas.

o El aprendizaje no es fácil, porque para aprender hay que hacer un lugar a donde vaya lo nuevo, es decir, aprender conlleva la consciencia de parte de lo no sabido y la constatación de la relatividad de lo sabido. Al aprender, se da cierta relatividad de la subjetividad. Por eso, en los niños con resistencias, con dificultades, lo nuevo les causa inseguridad y se defienden haciendo persistir sus hábitos, sus rutinas, se seguridad en lo sabido. Dan la impresión de que se bloquean o de que no entienden; más que eso, lo que ocurre es la precaria seguridad en lo que saben, es decir, las precarias identificaciones y por ende, la fijación de los ideales. Ello les hace que surja en ellos vestigios de pasión, sensaciones de estar fijados, pegados a lo que ya saben, recibiendo lo nuevo con la desconfianza con la que se recibe al enemigo. En estos niños, la aplicación del arte-terapia y la creatividad es lo mejor que se les puede proponer para avanzar.

o Cierta relatividad de los hechos. Como decía en el apartado anterior, la maduración es la aceptación de la relatividad de los hechos. Esto quiere decir que un hecho toma valor por su referencia a otros hechos, aceptando el conjunto como valor referencial.

Identidad ligada a la metáfora del ser y no a la metonimia. Es la relación con los demás lo que domina y caracteriza que la relación pueda “ser pensada” por el sujeto y de esta manera, se produce el intento de la comunicación y, con ello, el esfuerzo por transmitir.
Poder “pensarse” es indispensable para la condición intelectual;poder pensarse significa que ya, por ello mismo, hay una distancia entre lo que pensamos y lo que transmitimos, siendo la comunicación esa mediación. Poder pensarse es también la constatación de la diferencia con lo que otro pueda pensar y, diría aún más, es la aceptación de la diferencia sin frustración y agresividad. Justo este “poder pensarse” es la génesis de la creatividad, ya que siempre sentimos insuficiente ese pensamiento de sí mismo y es en el esfuerzo creador como se alimenta una sensación más diversa y satisfactoria de ese malestar interno.