La depresión post vacacional.

La depresión post vacacional.

Como todo lo bueno, las vacaciones también se acaban y con ello vuelve la rutina del día a día, el trabajo, las obligaciones y todas esas cosas que debemos hacer en nuestra vida y no siempre nos hace del todo muy felices. Una vez el verano y la época de libertad se a finalizado nos sentimos apáticos y con sensaciones tristes no solo por lo que dejamos atrás sino por lo que nos queda por delante en la rutina que ya conocemos y no es muy probable que cambie mucho. Una de las claves para poder superar la depresión post vacacional es no dejar que este sentimiento de desasosiego no nos invada y superar estas fechas con optimismo, aunque si creemos que no podemos superarlo por nosotros mismos el psicoanalista siempre nos puede dar unas bases para afrontarlo. Continue reading

La Terapia psicoanalitica y el psicoanálisis.

la psicoanalítica y el psicoanálisis

Aunque la pregunta de que es terapia psicoanalítica y que es el psicoanálisis es una de la que mas nos hacen, hoy intentaremos dar alguna explicación a las dudas que nos surjan sobre todos estos temas desde el punto de vista de una psicoanalista.

Hoy por hoy podemos explicar que el psicoanálisis contemporáneo es un tratamiento para calmar el malestar y el sufrimiento emocional, creado un proceso de descubrimiento interno y haciendo una evolución personal en la que se busca una mejora en el día a día de las personas que se ponen en las manos de un psicoanalista profesional.

El psicoanálisis moderno es una experiencia que se crea entre el psicoanalista y su paciente haciendo enfatizar las propiedades curativas que entre los dos se crean durante las sesiones mientras se habla de todos los temas que crean sufrimiento e intentar buscar las ideas que estas lo provoquen. Continue reading

Psicoterapia Psicoanalítica Madrid.

Psicologia Psicoterapia psicoanalitica

Psicoterapia Psicoanalítica Madrid.

Estimulado por las demostraciones de Charcot sobre el valor terapéutico de la hipnosis, el neurólogo austriaco Sigmund Freud empleó esta técnica, no para sugestionar al paciente, sino para evocar recuerdos olvidados y dolorosos. A través de la hipnosis, intentó ayudar a sus pacientes y al mismo tiempo recoger los hechos en los que basaría su teoría del funcionamiento psíquico. Freud sostenía que durante el desarrollo de la personalidad las pulsiones ó instintos, agresivas o sexuales indeseables eran expulsadas de la conciencia. Estas pulsiones reprimidas se expresaban en los síntomas de las neurosis en su constante lucha por liberarse.

Según Freud, estos síntomas podrían ser eliminados llevando las fantasías y las emociones reprimidas de nuevo a la conciencia. Primero empleó la hipnosis como medio para lograr este acceso al inconsciente, pero pronto abandonó esta técnica en favor de la asociación libre, método en el que se les pide a los pacientes que verbalicen lo primero que les viene a la mente, por absurdo que les resulte, ya sean recuerdos, fantasías o sueños. Mediante la interpretación de estas asociaciones, Freud ayudaba a sus pacientes a profundizar en el conocimiento de su propio inconsciente como forma de llegar al origen de sus problemas.

Más tarde, Freud valoró el aprendizaje adquirido a través del estudio de la estructura psíquica de sus pacientes y denominó transferencia a la relación emocional que se establece entre el paciente y el terapeuta, que según su punto de vista reflejaba los primeros sentimientos del paciente hacia sus progenitores. La asociación libre y las reacciones de transferencia son todavía hoy elementos básicos de las sesiones psicoanalíticas.

El psicoanálisis de los niños segun Freud

Atencion temprana psicopedagogia bilbao

Se puede inferir que S. Freud tuvo una postura ambivalente respecto a la aplicación del método psicoanalítico
en los niños. Se señalarán algunas referencias que demuestran sus diferentes posturas.
En “Análisis de la fobia de un niño de 5 años” (1909) Freud advierte que el historial clínico y terapéutico de un niño llamado “Hans” que sufre una zoofobia, no proviene de su observación sino que surge a partir de las notas que le otorga el padre del niño. Freud orienta el plan de tratamiento en su conjunto, e interviene personalmente sólo una vez en una plática con el niño. El tratamiento fue llevado a cabo por el padre de “Hans”, orientado por Freud en cada detalle. En el inicio de este artículo Freud remarca enfáticamente su postura con respecto al análisis de niños, sosteniendo que este caso sólo fue posible porque el padre del niño supo interpretar las exteriorizaciones de su hijo, es decir, que la aplicación del método psicoanalítico a un niño tan pequeño se debió únicamente por la reunión en una sola persona de la autoridad paterna con la autoridad médica. Freud afirma que, de otro modo, habría sido imposible superar las dificultades técnicas de un psicoanálisis a tan temprana edad. Freud tuvo así un acercamiento “indirecto” al análisis de
niños; a pesar del éxito terapéutico obtenido, de su historial no se puede obtener una técnica como norma para el análisis de los niños.
En “De la historia de una neurosis infantil” (1919 (1914)), Freud se interesa por la neurosis infantil de un paciente adulto conocido como el “Hombre de los lobos”, investigada quince años más tarde a través de sus recuerdos. Freud encuentra ventajas y obstáculos en esta situación, ya que considera que el análisis efectuado con un niño neurótico “…parecerá de antemano más digno de conflanza, pero su contenido no puede ser muy rico;  será preciso prestar al niño demasiadas palabras y pensamientos, y aún así los estratos más profundos pueden resultar impenetrables para la conciencia.” (1919,
p. 10). Si bien Freud destaca las ventajas de analizar una neurosis infantil cuando el paciente es adulto, concluye que quizás cuando una neurosis infantil fuera persistente el análisis del niño podría proporcionar resultados convincentes. Asevera que los análisis en la infancia podrían ofrecer un interés teórico importante ya que en los niños sale a la luz de manera inequívoca lo esencial de la neurosis, carente de las numerosas estratiflcaciones ulteriores. Al mismo tiempo resalta que este trabajo es arduo pues para el médico es diflcultoso lograr una empatía con la vida anímica infantil.
En la Conferencia 34: “Aclaraciones, aplicaciones y observaciones” (1932) Freud continúa sosteniendo los obstáculos metodológicos del psicoanálisis de niños – la dificultad de los niños para asociar libremente- y al mismo tiempo afirma que el niño con síntomas neuróticos podría ser objeto favorable de la terapia psicoanalítica.
Plantea que los éxitos obtenidos con el psicoanálisis de niños son radicales y duraderos, pero que es preciso
modificar la técnica creada para el tratamiento de los adultos, en tanto el niño es psicologicamente diferente al adulto: no posee un superyó maduro y la transferencia desempeña otro papel, en tanto los padres reales siguen vigentes en su vida afectiva. Freud plantea así una postura restringida respecto del
psicoanálisis de niños.

El juego en los niños por Freud, Psicoanalisis infantil en Madrid.

psiconalisis del juego infantil

En la obra de S. Freud es más pertinente hablar de “juegos” de los niños, juegos conceptualizados de diferente modo según la época de producción de los escritos. Estas definiciones se pueden agrupar en dos períodos:  desde el inicio de su obra hasta 1920, y a partir de “Más allá de principio del placer”. (Freud, 1920). Esta división responde a la lógica de sus desarrollos teóricos, que dan un vuelco con la introducción del “más allá” del principio de placer. Se podrá observar asimismo que algunas ideas asociadas al juego perduran en toda la obra freudiana.
En el primer período, correspondiente a la primera tópica del aparato psíquico, se podría aflrmar que para S. Freud el juego de los niños está al servicio de la realización de deseos y que la repetición observada en los mismos, se vincula directamente con el principio de placer. Un breve recorrido por algunos textos de este primer período permitefundamentar estas ideas.
Una de las primeras referencias al juego se encuentra en “La interpretación de los sueños” (1900) cuando Freud describe los juegos de movimiento, cuya repetición estaría al servicio del principio de placer. Menciona los sueños en los cuales el soñante se encuentra volando en el aire con un sentimiento de agrado o de angustia, que reproducirían impresiones infantiles; el autor se reflere a aquellos juegos de movimiento que gozan los niños y no se cansan de pedir su repetición, particularmente si les producen cierto susto o vértigo.

En “Tres ensayos de teoría sexual” (1905), Freud describe los juegos de movimiento pasivo señalando que los niños suelen pedir su repetición, como el juego de mecerse, prueba del placer producido por ciertos movimientos mecánicos.
En “El creador literario y el fantaseo” (1908) propone una relación entre el juego y la creación poética. S. Freud señala que el juego es la ocupación favorita y más intensa del niño y que cuando éste juega se conduce como un poeta; no es una actividad menor y el niño la toma muy seriamente, invirtiendo grandes cantidades de afecto.
Cuando el niño juega crea un mundo propio y grato. Se plantea en este artículo que la antítesis del juego no es la gravedad sino la realidad, y que en sus juegos el niño apuntala los objetos y circunstancias imaginados en elementos tangibles y visibles del mundo real, diferenciando sus juegos de la realidad externa.
Consideraremos dos notas a pie de página de “La interpretación de los sueños” (1900), introducidas posteriormente al año de publicación. En una nota de 1914, Freud retoma el paralelismo entre juego y sueño planteado por
A. Maeder (1912, citado en Freud, 1914). Este autor sostiene que algunos sueños son como ejercicios preliminares de actividades de la vida despierta y de esta manera concibe los juegos de animales y de los niños, como actividades preliminares de los instintos innatos y una preparación para una acción ulterior más fundamental. Freud acuerda y lo comprueba en el análisis de un sueño de “Dora”, desarrollado en su artículo: “Fragmento de análisis de un caso de histeria” (1905).
En una nota de 1919 en relación a la interpretación del sueño de su nieto, Freud describe por primera vez el juego fort-da de un niño, remarcando la relación entre juego y autodominio. El juego del pequeño significaba así su primera victoria sobre sí mismo, la de permitir que su madre se marchase sin protestar. Esta relación que Freud establece entre juego y rehusamiento pulsional, se mantendrá más tarde en “Más allá del Principio de placer” (1920).

En el segundo período delimitado, en “Más allá del principio de placer” (1920), Freud postula la existencia de tres ejes que demostrarían que el principio de placer no rige el aparato psíquico y que habría un más allá del principio homeostático de constancia. Uno de estos ejes es el juego fort-da, que conceptualiza a partir de la observación de su nieto Ernest de un año y medio. Cuando Freud re‡exiona sobre el juego de su nieto, ofrece una primera deflnición: el juego es el modo de trabajo del aparato psíquico en sus prácticas normales más tempranas. Desarrolla esta idea novedosa a partir de la observación del “primer juego autocreado” de este niño, reconociendo que le insumió bastante tiempo hasta que esa acción enigmática, repetida de continuo, le reveló su sentido.

Freud se refiere a Ernest como un niño con una buena relación con sus padres, que obedecía las prohibiciones hechas por ellos, que no lloraba cuando su madre se marchaba a pesar de estar muy apegado a ella. Esta descripción tiene relevancia porque corrobora la idea de que una de las funciones del juego sería el rehusamiento pulsional ya mencionado. S. Freud relata el juego de su nieto de la siguiente manera: el niño exhibía el hábito de arrojar un carretel de madera atado con un cordel tras la baranda de su cuna, sosteniéndolo con la cuerda; el carretel desaparecía ahí dentro, el niño pronunciaba su significativo <o-o-o-o> -fort- (se fue) y después, tirando del cordel, volvía a sacar el carretel de la cuna, saludando ahora su aparición con un amistoso <da> (acá está). Según describe S. Freud, así era el juego completo: desaparecer y volver. Pero Freud se asombra porque observa la mayor parte de las veces el primer
acto, repetido por sí sólo en calidad de juego, a pesar de que advierte que el mayor placer correspondía al segundo. La interpretación le pareció a Freud evidente: el niño se resarcía a través de este juego esceniflcado de hacer desaparecer y regresar el carretel, de la renuncia a la satisfacción pulsional de admitir sin protesta la partida de su madre. Frente a esta interpretación, Freud considera poco probable que la partida de la madre le resultara agradable o indiferente al niño, y se pregunta: “¿Cómo se concilia con el principio de placer que repitiese en calidad de juego esta vivencia penosa para él?” (Freud, 1920, p. 15). La primera respuesta que ofrece es que en el juego se reitera repetidamente la partida – fort-
porque es la condición previa de la gozosa reaparición del objeto -da-, tal vez el genuino propósito del juego. Si bien Freud concluye que un único caso no le permite explicar con certeza la cuestión, entiende que la frecuencia incomparablemente mayor con que se repetía el primer acto del juego podría tener otro motivo. El niño convertía en juego la vivencia dolorosa de la partida de su madre, y la repetía poniéndose en un papel activo.
Otra posible respuesta que Freud ensaya, es que este afán podría atribuirse a una pulsión de apoderamiento, aunque la desecha y ofrece otra explicación: “El acto de arrojar el objeto para que <se vaya> acaso era la satisfacción de un impulso, sofocado por el niño en su conducta, a vengarse de la madre por su partida.” (Freud, 1920, p. 15).
S. Freud postula que los niños repiten en sus juegos todo lo que en la vida les ha causado una fuerte impresión, descargando la energía insumida en la misma, y agrega que un deseo dominante in‡uye en todo juego
infantil: el deseo de ser grande y de poder hacer lo que hace la gente grande. Más allá de estas interpretaciones, S. Freud concluye que si en el caso examinado el esfuerzo de procesar psíquicamente algo impresionante -la partida de la madre – hizo que se repitiese en el juego una impresión desagradable, esto se debía únicamente a que la repetición iba conectada a una ganancia de placer de otra índole, pero directa.
En este artículo Freud bosqueja conceptos importantes, fundamentalmente la idea del juego como un tratamiento
de lo traumático, idea que será retomada por la mayoría de los autores psicoanalíticos que se interesaron por estudiar el juego dentro del contexto psicoterapéutico.
Una diferencia sustancial entre las deflniciones de juego antes de “Más allá del principio de placer” y las que tienen lugar en este artículo, es que ahora juego y placer no coinciden absolutamente. Se subraya “absolutamente” porque Freud no concluye de manera deflnitiva que este juego no constituya una realización de deseo, ya que además de hacer activo lo sufrido pasivamente, en todo juego se expresaría también el deseo de ser grande.
Continuando con los aportes sobre el juego posteriores a 1920, cabe citar “La pérdida de realidad en las neurosis y psicosis” (1924) en el cual Freud establece diferencias entre neurosis y psicosis a partir del modo en que el yo se relaciona con la realidad. El neurótico intenta sustituir la realidad por otra más acorde al deseo y para
construir ese fragmento, recurre al mundo de fantasía, que denomina aquí “la cámara del tesoro”. El psicótico
también recurre a él -al mundo de fantasía-, pero con la diferencia que el mundo fantástico de la psicosis, intenta reemplazar a la realidad exterior. En relación al neurótico agrega que le gusta apuntalarse, como los niños en el juego, en un fragmento de realidad diferente del cual fue preciso defenderse, “… y un sentido secreto, que de manera no del todo acertada llamamos simbólico…” (Freud, 1924, p. 197). Freud mantiene en este artículo algo desarrollado en “El
creador literario y el fantaseo.” (1908), corroborando la idea de hablar de “juegos”, en tanto ideas asociadas al juego que perduran o se mantienen en toda su obra, y otras que se transforman o cambian.
En “Sobre la sexualidad femenina” (1931) , S. Freud retoma lo ya propuesto en “Más allá del principio de placer” (1920) en relación a la tendencia del niño a hacer activo en el juego aquello vivido pasivamente, tomando en cuenta los juegos de las niñas con sus muñecos.En este acotado recorrido por la obra de S. Freud, cabe señalar que en todos los textos el juego es considerado una actividad destacada de la vida anímica infantil.

Terapias para la depresión. Psicoanalista Madrid.

La terapia interpersonal (TIP) fue desarrollada originalmente para tratar la depresión. Pero posteriormente fue adaptada para tratar el trastorno bipolar y otras afecciones. En esta terapia, que es de tiempo limitado y está orientada al logro de objetivos, se revisan los síntomas, relaciones sociales y roles de la persona.
La TIP se concentra en lo que pasa “aquí y ahora” y pretende ayudar a la persona a cambiar, no sólo a entender sus acciones y reacciones. El paciente y el terapeuta examinan las relaciones presentes y pasadas del primero.
La TIP no se enfoca en los motivos, deseos o sueños inconcientes o subconscientes. Analiza las acciones concientes externas y el ajuste social de la persona. No pretende cambiar la personalidad sino, más bien, enseñar nuevas
habilidades que reduzcan los síntomas.
El terapeuta TIP apoya activamente al paciente en su viaje hacia el bienestar. El terapeuta no le asigna al paciente tareas
para hacer en casa, sino que le anima a participar en actividades sociales. El terapeuta ayuda al paciente a revisar sus síntomas y relacionarlos con una de cuatro cosas: dolor moral por una pérdida; conflictos con los demás; cambios de vida, como mudarse o cambiar de empleo; o aislamiento o ausencia de aptitudes sociales. Luego, el terapeuta y el paciente trabajan en situaciones específicas, una por una, para aliviar los síntomas y el estrés.

En la terapia cognoscitivo-conductista (TCC) se  combinan la terapia cognoscitiva, que consiste en examinar de qué manera los pensamientos afectan las emociones, y la terapia conductista, que implica cambiar las reacciones de la
persona ante situaciones difíciles. La TCC está orientada al logro de objetivos y funciona mejor cuando el paciente
adopta un papel activo. Uno de los aspectos de la TCC ayuda a la persona a reconocer los pensamientos automáticos o
creencias medulares que le generan emociones negativas.  El terapeuta ayuda a la persona a ver que algunos de esos
pensamientos y creencias son falsos o no tienen sentido, y luego le ayuda a cambiarlos. Entre los ejemplos de pensamientos automáticos destacan el enfoque en una idea  negativa (una persona poco amable) y la aplicación de esa
cualidad negativa a todo (la humanidad en general); ver las cosas como “absolutamente buenas” o “absolutamente
malas”; o aplicar etiquetas como “mediocre”, “bueno para nada” o “inútil”. Son ejemplos de creencias medulares,
“Tengo que triunfar en todo”; “Todos tienen que amarme”; “Qué desastre cuando las cosas no salen tal como las planeo
o espero”;  o “No puedo cambiar mi forma miserable de ser”.
El aspecto conductista de la TCC entra en escena cuando  la persona ya se encuentra en un estado mental más sereno.
En ese momento, la persona puede emprender acciones que la acerquen a los objetivos planeados. Por ejemplo, si
la depresión hizo que la persona se alejara de la vida, ahora puede ser invitada a participar en aficiones o pasar tiempo
con sus amigos.
Otra opción es orientar amablemente a la persona, bajo supervisión, para que confronte situaciones, cosas o  personas que le provocan temor o pánico. Por medio de la  práctica, la persona aprende nuevas y más saludables formas de conducta.

En la TCC, el terapeuta asigna tareas para hacer en casa. Puede tratarse de reportajes, revisión de notas o audiocintas
de la sesión de terapia, o probar un nuevo enfoque de un viejo problema. También puede incluir ejercicios para hacer
a la persona más conciente de sus pensamientos y acciones, pero sin juzgarlas.
Las partes más importantes de cualquier tipo de terapia son:
Asociación, comunicación, objetivos, colaboración, confianza,comprensión y acción.

Una buena terapia puede ayudar a la persona a cambiar, para bien, sus pensamientos, creencias, percepciones, acciones y estados de ánimo.

¿Qué terapia es la mas adecuada para mí ? Psicoterapia Madrid

Existen muchos tipos de terapia verbal y la mayoría de los terapeutas utilizan una combinación de métodos. La terapia
conductista se concentra en sus actos; la terapia cognoscitiva, en sus pensamientos; y la terapia interpersonal analiza su
relación con los demás. Quizá sus seres queridos quieran unírsele para tomar sesiones de terapia familiar o de pareja.
En la terapia grupal participan varias personas, generalmente no emparentadas, que trabajan con un mismo terapeuta y
entre sí. Ningún método es necesariamente mejor que otro la opción ideal será la que le dé los mejores resultados.

Psicoterapia puede ayudarte. Psicologa Madrid

La psicoterapia (también conocida como terapia  verbal) puede ser una parte importante del tratamiento para la depresión o el trastorno afectivo bipolar (manía depresiva).
Un buen terapeuta puede ayudarle a manejar mejor sus sentimientos y síntomas,  y a cambiar los patrones  de comportamiento que generan la enfermedad. La terapia verbal no consiste únicamente en “hablar de sus problemas”; también implica la búsqueda de soluciones. Algunas terapias incluyen tareas en casa, como tomar nota de sus estados de ánimo, escribir sus pensamientos o participar en actividades sociales que antes le generaban angustia. Quizás le propongan ver las cosas de otra manera o aprender nuevas maneras de reaccionar ante eventos o personas. Continue reading

Motivaciones del psicoterápeuta y el psicólogo para introducirse en la psicología.

1.- Curiosidad y carácter inquisitivo: quizas la mas natural sea un interes natural por la gente (Storr, 1979). Es caracteristico que estas personas se interesen por los aspectos artisticos y expresionistas de la vida (Dent, 1978).
2.- Capacidad de escuchar: La gente que se siente atraida por la psicoterapia es a menudo buen oyente (Fromm-Reichmann, 1970)
3.- Capacidad de conversar: por lo general es un conversador natural.
4.- Empatia y comprensión: Aunque esta demostrado que la empatia pude fortalecerse y aun a veces aprenderse (Rogers, 1951), los que ya la poseen antes de escoger este trabajo gozan evidentemente de una ventaja. Es un don un modo de ser y comprender presente por lo general en los que se sientes atraidos por la psicoterapia como profesion.
5.- Comprensión Emocional: A una persona que se sienta atraida por el ejercicio de esta rofesion le sera necesario desplegar una tolerancia inusitada ante la amplia gama de emociones que probablemente los pacientes experimenten y expresen, como dolor, enfado, alegria, desilusión, aturdimiento, rabia, etc (Storn , 1979). No solo sera necesario que tolere su expresión,, sino que tambien puede ser importante facilitar y estimular su afloración.
6.- Introspección: Muchas personas que deciden en convertirse en terapeutasm paracen poseer una tendencia natural a ser introspectivas.
7.- Capacidad de autonegacion: Los individuos que tienen capacidad de autonegacion y de rehusar la gratificación personal estan bien dotados para la practica de la psicoterapia.
8.- Tolerancia a la ambigüedad: Tolerar la ambigüedad y resistirse a llegar a conclusiones prematuras. Esto requiere que la persona sea reticente a dar respuestas rapidas, hacerse cargo de la situación.
9.- Capacidad de calor humano y atención: Capacidad de aceptar a la gente como es.
10.- Tolerancia a la intimidad: Relacionada con esta capacidad de calor humano y atención, hay el deseo de intimidad, contacto y proximidad, una cualidad que motiva a muchas personas dedicarse a la practica de la psicoterapia (Marston, 1984)
11.- Comodidad frente al poder
12.- Capacidad de reir: Los que encuentren placer en disfrutar de los demas sus perspectivas unicas y el sentido del absurdo, encontraran fascinante el trabajo de psicoterapeuta.

La Educación infantil. Psicólogos y Psicología.

La Educación Infantil es la etapa educativa que atiende a niñas y niños desde el nacimiento hasta los seis años con la finalidad de contribuir a su desarrollo físico, afectivo, social e intelectual. Se ordena en dos ciclos: el primero comprende hasta los tres años; el segundo, que es gratuito, va desde los tres a los seis años de edad.

Teniendo carácter voluntario, este segundo ciclo se ha generalizado en toda España, de modo que en la actualidad prácticamente el 100% de los niños y niñas de 3 a 6 años acuden al colegio de manera gratuita. La escolarización temprana se considera un gran logro que incidirá positivamente en la mejora del rendimiento escolar futuro, por eso otras iniciativas como el Programa Educa 3 fomentan ahora la creación de nuevas plazas educativas para niños de menos de 3 años.

En los dos ciclos de la Educación Infantil se atiende progresivamente al desarrollo afectivo, al movimiento y a los hábitos de control corporal, a las manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, a las pautas elementales de convivencia y relación social, así como al descubrimiento de las características físicas y sociales del medio. Además se propicia que niñas y niños logren una imagen positiva y equilibrada de sí mismos y adquieran autonomía personal.